HOY DOMINGO 23: 06: 2018 MUCHAS FAMILIAS NO TIENE UN PLATO DE COMIDA PARA PONER EN SUS MESAS POR NO EXISTIR UNA POLÍTICA DE POBREZA MAS POBREZA , MAS HAMBRE, MAS DESOCUPACIÓN , MENOR ,EDUCACIÓN LOS HOSPITALES COMO EL DEL KM 32 HOY NO CONTABA CON MEDICAMENTOS PARA LOS NIÑOS NI LOS DIABETOS ESO ES CULPA DE ESTE GOBIERNO QUE QUIERE MANO DE OBRA ESCLAVA ESTAMOS VIVEN COMO EN EL TIEMPO DE FARON QUIEREN QUE TRABAJEMOS POR LA COMIDA LOS EMPLEADORES CADA BES MAS MISERABLES Y NO QUIEREN PAGAR AGUINALDO NI ENFERMEDAD .......
MAS ROBOS EN LA RUTA 3 DEL KM 40:500 LOS VECINOS ASUSTADO YA NO PUEDEN SALIR TRANQUILOS A SER LAS COMPRAS DESPUÉS QUE OSCURECE, ALAS 18 HORAS, POR MIEDO DE SER ASALTADOS O QUE CUANDO REGRESEN SUS HOGARES SEAN SAQUEADOS POR MALHECHORES. SEGUIMOS INFORMANDO POR INSTITUCIONES AR SU SITIO AMIGO DÉJANOS TU COMENTARIO EN LA PAGINA ..
ROBOS EN LAS RUINAS DE LA FABRICA DE HILO DEL KM 38
ROBOS EN LAS RUINAS DE LA FABRICA DE HILO DEL KM 38 UN LUGAR MUY PELIGROSO PARA LOS VECINOS DE LA RUTA 3 DEL KM 38 EN LA PARADA DE LA ANTIGUA FABRICA DE HILO DE VIRREY DEL PINO PARA LOS VECINOS QUE REGRESAN DEL TRABAJO POR LA NOCHE .
Balearon a un chofer de la línea 88 y sus compañeros empezaron un paro
Otra vez, un colectivero fue herido de gravedad. Ocurrió en la ruta 3 a la altura del kilómetro 41, aparentemente por un pasajero sin SUBE.
Un chofer fue baleado en una mano, durante esta madrugada, cuando circulaba con su unidad por la ruta 3. El hecho de inseguridad le ocurrió a un trabajador de la línea 88, a la altura del kilómetro 41.
El conductor, quien se habría opuesto a que viaje el agresor sin SUBE, se encuentra internado en el hospital del kilómetro 32. Este hecho se suma al caso de Leandro Alcaraz, quien falleció producto de un disparo cuando realizaba su labor diaria.
La línea de micros provee un servicio uniendo Plaza Once con Lobos, entre las 5 y las 21 horas, saliendo siempre cada hora, es decir 17 recorridos diarios. Además a las 2.45 sale un bus a Cañuelas, por lo que se conoce el servicio entre los usuarios como “La Lobera”.
continua los robos en el km 40: 50 el dia 05:06: 2018 un comerciante san marcos : sufrió un robo por tres masculinos en uatos donde parese que eran acompañados estos delicuescentes por femeninas cómplices de estos delincuentes con amenazas y armas de fuego fueron increpados por los delincuentes los cuales le sustras¡yeron robaron dinero y los celulares de los empleados por suerte no hubo herido el comisario de la comisaria del km 35 se esta ocupando personal mente del caso y se comprometió a enviar mayor personal policíaco .
La Matanza: una Argentina marginal y feroz en el corazón del conurbano
Histórico feudo del peronismo, es el partido más grande del GBA y el más poblado de la provincia; sus 2,2 millones de habitantes viven bajo el flagelo de la pobreza, el narcotráfico y la inseguridad; tiene 114 villas y asentamientos; más de la mitad de las calles son de tierra
El McDonalds de la estación Laferrere es uno de los que más factura en la Argentina, paradójicamente uno de los lugares de mayor pobreza - Crédito: Fabián Marelli
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Para encontrar una versión dramática de la Argentina, una de sus expresiones más postergadas e injustas, no hay que viajar cientos de kilómetros hasta parajes miserables de alguna provincia del Norte. Está a 20 minutos de la Plaza de Mayo.
Con sus 114 villas y asentamientos, y una pobreza estructural que excede por mucho a esos barrios, el megapartido de La Matanza es una expresión cabal del conurbano profundo, el vasto territorio donde el país se queda sin niveles mínimamente razonables de salud, educación, trabajo, asfalto, agua, cloacas, electricidad, gas y transporte.
LA NACION recorrió durante tres semanas la geografía feroz de este distrito, mítico feudo del PJ. Por momentos resulta un descenso a los infiernos. Apenas hay que asomarse y aparecen hospitales colapsados, zonas colonizadas por el narco, inseguridad, corrupción, mafias, un sinnúmero de calles de tierra, cientos de basurales a cielo abierto y caseríos de mala muerte que periódicamente son arrasados por las inundaciones.
La Matanza tiene unos 2,2 millones de habitantes, con cerca de un 40% de pobres. Es el partido más poblado de la provincia, un conglomerado sólo superado por la Capital y las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Con sus 330 kilómetros cuadrados, es el más extenso del GBA, al punto de que reúne los tres cordones urbanos: primero, segundo y tercero, desde la General Paz hasta Cañuelas. Los proyectos para dividirlo han fracasado.
Caótico, multifacético, intimidante, La Matanza es, como otros distritos del conurbano (Quilmes, José C. Paz, Lanús, Lomas de Zamora), un monumento a la marginalidad y la decadencia. Y a la disparidad. De los grises monoblocks sobre la General Paz a los barrios residenciales de Ramos Mejía; del flamante Metrobus de 16 kilómetros sobre la ruta 3, a las tinieblas de la villa Puerta de Hierro, en Isidro Casanova; del febril enclave boliviano de Villa Celina, pegado a la Autopista Ricchieri, a descampados convertidos en basurales sobre la ruta 1001, en González Catán; de la calma provinciana de Aldo Bonzi al estallido comercial del centro de Gregorio de Laferrère, todo tiene lugar en este partido, gobernado sin interrupciones por el peronismo desde 1983. Su intendenta es la ultrakirchnerista Verónica Magario (FPV), activa opositora a Macri y heredera de una de las mayores maquinarias de clientelismo político del país. Magario no concedió una entrevista a LA NACION para esta nota.
Un puntero peronista, que pidió no ser identificado, acompaña a LA NACION en una de las recorridas. Tiene 51 años y es matancero de nacimiento. Vivió el proceso de desindustrialización que comenzó en los años 80, la explosión demográfica (entre 2001 y 2010 la población creció 41%) y el virtual retiro del Estado. Habla de la potencialidad del partido y de su extraordinaria fuerza laboral, pero no niega lo que salta a la vista: los niveles de vida bajísimos, problemas de infraestructura, falta de servicios. No sólo no los niega: los muestra. En Virrey del Pino, una mañana lluviosa de mediados de mayo conduce su auto hasta la puerta de una escuela, a la que muchos chicos llegan caminando desde un asentamiento que queda a 20 cuadras. Tienen jeans gastados y los zapatos recubiertos por una bolsa de plástico. "Fíjense -dice el puntero-. Ahora las madres los cambian, les ponen el delantal y les sacan las bolsas. Para llegar tienen que atravesar barriales. Y si llueve mucho, no vienen. Las maestras ya saben que es normal que de 20 alumnos a veces aparezcan sólo 3 o 4." Agrega un dato: varios de esos chicos almuerzan en un comedor popular.
También es común ver a gente grande con bolsas en los zapatos. Al llegar al asfalto, se las quitan. "Estoy acostumbrado. Vivo en un barrio de González Catán donde no pasan colectivos", dice Yamil Oroqui, de 34 años, mozo en un bar de Once.
La Matanza
Nadie sabe a ciencia cierta qué porcentaje de calles pavimentadas tiene el partido. Autoridades municipales hablan de 70% y una fuente de la comuna dice, en estricta reserva, que no pasa de 60%. Activistas sociales creen que son menos. "Lo que sí sabemos ¬apunta Miguel Saredi, ex concejal y ex candidato por Cambiemos a la intendencia de La Matanza- es que muchas calles figuran como asfaltadas y no lo están. En el Concejo Deliberante se aprueban las obras, se les destinan fondos, después nos dicen que se hicieron y, en realidad, o se hizo muy poco o directamente nada."
Héctor Mantello, concejal por el Frente Renovador, afirma que su padre vive en una calle de tierra. "Pero le cobran una tasa como si estuviese pavimentada, porque así figura oficialmente. De todos modos, es cierto que asfaltaron mucho con plata que les mandaban los Kirchner. Lo que pasa es que resulta insignificante respecto de lo que falta hacer."
Sin cifras
En La Matanza, "calle de tierra" es, o puede ser, un eufemismo. Buena parte de ellas son senderos intransitables, barro vivo, huellas tapadas por pastizales. En el barrio Vernazza, de Virrey del Pino, la camioneta en la que iba el cronista de LA NACION tardó 10 minutos para hacer 100 metros. Allí, las periódicas crecidas del río La Matanza no sólo dejan sumergidas las calles. También los asentamientos, que igual siguen creciendo.
Un reflejo de la marginalidad de un distrito de más de 2 millones de habitantes, pegado a la Capital, es la orfandad de cifras, en todos los niveles de gobierno. Durante semanas, la búsqueda de datos sobre servicios básicos, como agua corriente, cloacas y tendido eléctrico, resultó infructuosa. Las cifras que informa la intendencia (65% de la población con cloacas y 95% con agua corriente) no son confiables para nadie; llegan a calificarlas de "humor negro".
Y a nivel provincial y nacional señalan que se encontraron con un vacío estadístico alarmante. "Voy a ver si hay algo, pero lo dudo", se disculpa un alto funcionario en La Plata.
Fernando Ascensio, concejal por el Partido Renovador y vicepresidente del Concejo Deliberante, dice que los números que da la municipalidad están muy lejos de ser reales. Pone un ejemplo. "Hablan de 500 cámaras de seguridad y no son más de 200, de las cuales andan sólo 70." Y advierte que otras situaciones se silencian: por el polémico relleno sanitario del Ceamse de González Catán, "la mitad de la localidad tiene el aire, el suelo y el agua contaminados".
Villa Celina. Pasacalles que desde hace unos meses se ven por todo el partido y que son atribuidos a una campaña del PJ local, alineado al kirchnerismo y uno de los más duros críticos del gobierno nacionalCrédito: Fabián Marelli
La precisión sobre la cantidad de villas y asentamientos del partido, 114, no corresponde a ninguna administración. Es fruto de un relevamiento que concluyó el año pasado de la ONG Techo, dedicada al combate de la pobreza. Según Techo, que hace sus trabajos sobre el terreno a partir de entrevistas con los jefes barriales, en las 114 villas viven unas 220.800 personas, lo que da un promedio aproximado de 1 de cada 10 habitantes del distrito, el mismo porcentaje que a nivel país. "La realidad de las villas y asentamientos de La Matanza es muy compleja, pero no difiere mucho de la de otros partidos del conurbano o de otras provincias", dice Florencia Yaccarino, investigadora de la ONG.
Diversos especialistas coinciden en que lo distintivo de La Matanza es que amplios sectores no tienen un estándar de vida muy superior al de los barrios marginales. "El promedio general es muy bajo. En muchas zonas, lo que es villa y lo que no es villa no es tan distinto", dice el sacerdote jesuita Rodrigo Zarazaga, coautor del reciente libroConurbano infinito, exhaustiva radiografía social y política de una región que viene estudiando desde hace años.
El libro recoge un viejo reclamo de los matanceros: la coparticipación que recibe el partido -y el GBA en general- de fondos provinciales es bajísima. En 2015 fue de 1361 pesos por habitante, contra, por ejemplo, 6000 de Roque Pérez, 10.070 de Maipú y 14.863 de Pila (el que más recibe).
Shopping del paco
Recorrer el distrito es ir de salto en salto, de perplejidad en perplejidad. En un radio pequeño, la confluencia de las localidades de La Tablada, Ciudad Evita, San Justo (cabecera del partido) e Isidro Casanova es territorio de asentamientos, villas y monoblocks que llevan el sello de violentos e impenetrables. Las villas San Petersburgo y, casi pegada, Puerta de Hierro, son, de hecho, comarcas del narco. En ellas se cocina, vende y consume paco, una suerte de shopping de la droga. Al atardecer, la estación Justo Villegas del ferrocarril Belgrano Sur, a metros de Puerta de Hierro, brinda un espectáculo propio de un relato de ficción. Decenas y hasta cientos de jóvenes que, en unrush que dura segundos, bajan del tren, corren a la villa, compran droga y vuelven corriendo para subirse al tren que va en sentido contrario, hacia la Capital. Es un mecanismo de relojería que no puede fallar. Si pierden el tren de vuelta, que ya está en la estación, son asaltados por los mismos que les vendieron la droga.
La San Petersburgo no sólo vive del paco. Su otra especialidad es el robo de autos. Los "cortan" en sólo dos horas y venden sus partes a desarmaderos de la zona. Otro rush. Una cadena de montaje, pero al revés.
A unas cuadras, la villa Palito, sobre Camino de Cintura, cobró celebridad al haber sido urbanizada con fondos del gobierno nacional durante la presidencia de Cristina Kirchner. Luce colorida y con servicios de cloaca, agua y luz. Igual, sigue siendo zona de riesgo. Fuentes policiales dicen que es habitual que chicos o jóvenes roben a los autos que paran en los semáforos con los vidrios bajos, para perderse enseguida en los intrincados pasillos de la villa.
Los más prósperos comerciantes del centro de Laferrère, con locales sobre la Avenida Luro que se alquilan a precios a veces superiores a los de la avenida Corrientes, disfrutan de las multitudes que caminan por sus veredas, pero sufren otro tipo de inseguridad. Barrabravas del popular club de fútbol Deportivo Laferrère, de la Primera C, los visitan para cobrarles una suerte de "impuesto". "Nosotros pagamos unos 5000 pesos por mes -cuenta el encargado de una tienda de deportes-. Es el precio para no tener problemas."
A 200 metros, en terrenos ferroviarios pegados a la estación, cinco jóvenes queman manojos de cables a la luz del día. En general es material robado de luminarias públicas. Derriten la cobertura para quedarse con el cobre de su interior, que después venden por kilo.
Laferrère. En la Avenida Luro al 6000, el mayor centro comercial de La Matanza, por el que todos los días pasan miles de personas; la contracara es que barrabravas cobran un "impuesto" a los locales
Silvana Nicastro, vecina de San Justo, reconoce que vive con miedo día y noche. "Desde la mañana empezamos a escuchar que hubo secuestros, robos, entraderas, en Ramos, Laferrère, Lomas del Mirador. Es un clásico. Historias que muchas veces se hacen cercanas y dolorosas porque involucran a padres del colegio, vecinos, la señora que trabaja en casa, sus hijos...".
Los altos índices de inseguridad de La Matanza, similares a los de otros partidos del GBA, la hacen aparecer periódicamente en las crónicas policiales. Pero a veces el delito gana batallas impensadas. En la calle Da Vinci, de Laferrère, hay una vieja casona de paredes blancas despintadas. Sobrepasados por la delincuencia -cuenta el concejal Mantello-, sus moradores cerraron y se fueron. Lo singular es que era una comisaría.
En La Matanza, la ecuación entre legalidad e informalidad invierte los términos habituales. La informalidad es ley. En un altísimo porcentaje, el comercio, tanto a la calle como puertas adentro, trabaja en "negro". Hay barrios enteros en los que el pago con tarjeta y la entrega de facturas casi no existen. Proliferan los talleres clandestinos y miles de locales de todos los rubros funcionan gracias a habilitaciones precarias, poderosa fuente de recaudación de funcionarios corruptos. "Estamos desregulados", sonríe una señora que atiende un maxiquiosco en Tapiales.
Como en Cuba, Haití o África
En Laferrere y otras localidades, la ausencia de colectivos incluso en zonas densamente pobladas ha dado origen, hace años, a un sistema de transporte ilegal que acaso es único en el país: los "0,50" (cuando empezaron cobraban 50 centavos), autos viejos, destartalados, sin patente ni luces, en su mayoría Ford Falcon, que hacen las veces de remises para viajes compartidos. Cobran entre 5 y 10 pesos y tienen distintos recorridos. El desfile por avenidas de decenas de esos autos que parecen caerse a pedazos, abarrotados de pasajeros, remite a Cuba, Haití o algún país africano. "Son una mafia, pero suplen lo que no hace el Estado. Llevan a la gente a su casa", dice Saredi, el ex candidato a intendente por Cambiemos.
Por fuera del régimen legal circulan, además, combis e incluso colectivos. En barrios alejados, la falta de transporte, formal o informal, deja a miles de personas en un virtual aislamiento y las obliga a traslados a pie que duran horas. No son excepcionales los casos de mujeres que tienen que dar a luz en sus casas.
La precariedad y a veces el absurdo también corroen el sistema de salud pública de La Matanza. El enorme hospital Presidente Néstor Kirchner, en Laferrère, inaugurado en 2011 por Cristina Kirchner, nunca abrió sus puertas. En el René Favaloro, de Rafael Castillo, algo más chico pero también nuevo, por ahora sólo funcionan consultorios externos. El Simplemente Evita, en González Catán, se ve muy bien desde afuera; adentro saltan a la vista el deterioro, la desorganización y falta de recursos. "Ponemos la mejor voluntad, pero tenemos limitaciones de todo tipo", dice una enfermera que pide reserva de su nombre. El Teresa Germani, municipal, que reabrió en 2015 en un edificio nuevo, le arrancó una ironía a un dirigente de la oposición: "Lo inauguró Cristina y sin embargo parece que está funcionando". El Balestrini, en Ciudad Evita, otro de los que fueron inaugurados varias veces durante el gobierno de Daniel Scioli, pasará a la historia por la mutación cromática de su fachada en cada nuevo corte de cintas: ya fue azul, celeste, naranja, gris claro y gris oscuro.
Ciudad Evita. En una campaña en la vía pública, la intendenta Magario, ultrakirchnerista, se atribuye la construcción del Metrobus que corre a lo largo de la ruta 3; pero es una obra del gobierno nacionalCrédito: Fabián Marelli
"No hay médico clínico a la fecha", avisa un papel pegado en la entrada del hospital materno infantil Dr. Equiza, en González Catán, dependiente de la municipalidad. Es un edificio viejo, sombrío y en pésimo estado. A la sala de guardia, diminuta y atestada de madres con sus hijos, le faltan asientos y le sobra agua por la rotura de un caño. Un par de chicos juegan a patinar en el charco.
Zarazaga dice que hay mucha resignación en los habitantes del partido, forjada en décadas de adversidad. Jorge Ceballos, abogado, docente y dirigente de Libres del Sur, que vive en Ramos Mejía, habla del heroísmo silencioso de su gente.
Un episodio de hace meses en Rafael Castillo compendia ese heroísmo y esa resignación. Durante el asalto a un colectivo, una pareja fue atacada a tiros. La mujer estaba embarazada, y su marido se interpuso para defenderla. Él quedó postrado en una silla de ruedas, pero la salvó a ella y a su hijo. La historia, que en otros lugares hubiese estallado en los medios, nunca trascendió. Se perdió en la oscura inmensidad de La Matanza, a 20 minutos de la Plaza de Mayo.
Entre penurias y esperanzas
María Eugenia Vidal
Gobernadora de Buenos Aires
"La Matanza es maltrato de los que la gobernaron, es abandono y pobreza, pero ahora también es el Metrobus, es radicación de empresas, es esperanza"
Héctor "Toty" Flores
Cooperativa La Juanita
"Vivimos en medio de una inseguridad total, sobre todo por la expansión del narco, y eso no se arregla sólo poniendo más policías. Se arregla con asfalto, con iluminación..."
Jorge Ceballos
Dirigente de Libres del sur
"La publicidad de la comuna dice que «La Matanza avanza». En realidad va para atrás. Lo único que les preocupa es ganar sus internas. La gestión y la gente no les importa nada"
La pobreza en Argentina baja al 25,7%, casi cinco puntos en un año
Macri asegura que el país va "en buen camino", aunque el Gobierno no logra por ahora contener la inflación
La economía argentina obliga a Mauricio Macri a jugar al equilibrista. A una buena noticia le sigue otra mala, y viceversa. Hoy hubo un buen ejemplo de ello. El Indec, la oficina que elabora las estadísticas oficiales, difundió una bajada de la pobreza hasta el 25,7% de la población durante el segundo semestre de 2017, casi cinco puntos en un año y aún más lejos de aquel 32,2% que en septiembre de 2016 que el Presidente consideró el hito desde donde debería ser evaluada su gestión. Macri se refirió a la nueva cifra y la consideró una evidencia del éxito de su modelo económico. Pero fue una celebración a medias: horas antes, el ministro de Energía, Juan José Aranguren, había anunciado un aumento de entre un 28% y un 40% en el costo del gas que consumen los hogares. Desde diciembre, la boleta se duplicó, un duro golpe a la batalla que Macri libra contra la inflación. Se espera que marzo cerrará con una subida de precios cercana al 2%, con un acumulado desde enero de 6,2% y de 25% en el interanual. La meta del Gobierno para 2018 es de 15%, una cifra que ya había corregido en tres puntos. Hoy parece una meta simbólica, porque Macri no puede contra la inflación.
Las subidas de las tarifas de gas, luz, agua, peajes y transporte son parte de la guerra que el Gobierno libra contra los subsidios, una política que durante el kirchnerismo permitió mantener a raya el costo de los servicios pero a un alto costo fiscal. En diciembre de 2015, cuando asumió Macri, el 85% de la factura del gas estaba subsidiada por el Estado. Hoy, ese porcentaje llega al 30% y la intención oficial es que llegue a cero en diciembre de 2019. “Desde 2003 hasta 2015 se subsidió a un sistema energético de forma irresponsable. Hubo 24.000 millones de dólares destinados exclusivamente a subsidiar el consumo de gas en la Argentina”, dijo Aranguren durante la rueda de prensa en la que anunció los aumentos. El problema es que cada nueva bajada del subsidio implica un aumento de tarifas, con su consecuente impacto sobre la inflación.
El gas aumentó en diciembre, subirá en abril y lo hará de nuevo en octubre. Durante el fin de semana subirá el transporte, la semana que viene el combustible, en mayo el agua y en agosto la electricidad. En diciembre se espera otra subida del transporte. La contracara de esta “adecuación tarifaria”, como llama el Gobierno al proceso, es la inflación.
Febrero cerró con una subida de precios de 4,2% y un interanual de 25,4%, Según previsiones privadas, el IPC de marzo será de 2%, un porcentaje que dejará el primer trimestre por encima del 6%. Parece difícil que el Gobierno logre cumplir con la meta de 15 puntos para todo 2018, aunque espera que el segundo semestre las cifras bajen. La inflación, además, pega duro en los pobres: el Indec confirmó que la canasta alimentaria de febrero, la que se usa para medir el umbral de indigencia, subió en febrero 2,9%, cinco décimas por encima del índice general de precios.
En ese contexto negativo es aún más relevante el dato positivo de pobreza que anunció Macri. Desde la residencia de Olivos, dijo que en marzo el 25,7% de los argentinos están por debajo del umbral de pobreza, contra 28,6% en febrero, equivalentes a 13 millones de personas. "Es una noticia que nos da esperanza porque nos confirma que estamos en buen camino”, dijo Macri, aunque admitió que todavía falta mucho para erradicarla. La bajada de la pobreza es el último dato positivo de una serie que empezó la semana pasada, cuando la oficina de estadísticas dijo que el Producto Interno Bruto (PIB) subió 2,9% en 2017, contra una caída de 2,3% en 2016. La subida interanual del último trimestre del año fue del 3.9%. También hubo buenas noticias en los índices de empleo. Hoy no tiene trabajo el 7,2% de los argentinos, el menor porcentaje desde que Macri llegó al poder, hace poco más de dos años. La gran batalla, está claro, es la inflación.
Millones de niños viven por debajo del umbral de la pobreza en Estados Unidos y son apoyados por organizaciones benéficas.
Pobreza infantil
De aquellos viviendo en situación de pobreza, las cifras de 2016 muestran que hay unos 13,3 millones de niños.
A medida que la población ha envejecido, el número de personas mayores de 65 años en la pobreza ha aumentado a 4,6 millones, si bien su tasa de pobreza -situada en el 9%- es menor que entre las personas en edad de trabajar (de 18 a 64 años).
Es este grupo en edad de trabajar el que ofrece quizás la imagen más sorprendente: casi 23 millones de personas -casi el 12%- viven en la pobreza.
Estados Unidos: ¿quiénes son los 40 millones de pobres que viven en el país más rico del mundo?
Durante casi seis años, la economía de EE.UU. ha creado un gran número de empleos: casi dos millones anuales.
La recuperación económica no solo hizo regresar todos empleos perdidos durante la Gran Recesión que siguió al estallido de la burbuja inmobiliaria en 2007, sino que también añadió los suficientes como para dar respuesta a una población en crecimiento.
El desempleo en el país es ahora de solo el 4,1% -el más bajo desde 2000-, pero hay muchos hogares que siguen sin ver mejoras en su economía.
En 2016, casi 41 millones de personas (el 13% de la población) vivían en la pobreza frente al 15% registrado durante el punto álgido de la recesión en 2010.
Entonces, ¿quiénes son aquellos clasificados como pobres?
En EE.UU., el ingreso medio en un hogar de cuatro personas es de US$91.000.
Sin embargo, utilizando la medida oficial de pobreza basada en los ingresos antes de pagar impuestos y las necesidades nutricionales, las familias de cuatro miembros en situación de pobreza tienen un ingreso familiar de menos de US$24.300 al año.
Esto puede parecer alto en comparación con los países que el Banco Mundial clasifica como de ingreso medio-bajo, que son aquellos con un Producto Nacional Bruto per cápita de entre US$1.000 y US$4.000.
Pero tanto el alto costo de la vida en EE.UU. como la creciente brecha con las clases medias pueden resultar en una vida difícil para los pobres de este país.
Además, el ingreso medio de las familias que viven en esta situación está muy por debajo del umbral de la pobreza (US$9.600 por año).
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionMuchas familias con niños dependen de la ayuda de los bancos de comida.
Pobreza infantil
De aquellos viviendo en situación de pobreza, las cifras de 2016 muestran que hay unos 13,3 millones de niños.
A medida que la población ha envejecido, el número de personas mayores de 65 años en la pobreza ha aumentado a 4,6 millones, si bien su tasa de pobreza -situada en el 9%- es menor que entre las personas en edad de trabajar (de 18 a 64 años).
Es este grupo en edad de trabajar el que ofrece quizás la imagen más sorprendente: casi 23 millones de personas -casi el 12%- viven en la pobreza.